25° Aniversario de la Convención sobre los Derechos del Niño – ¿Qué sigue?

Monitoreo y evaluación

Equity for Children promovió el lanzamiento de los últimos resultados de  Young Lives (Niños del Milenio), un el estudio longitudinal sobre pobreza infantil desarrollado desde la Universidad de Oxford. El lanzamiento fue seguido un panel de discusión que contó con representantes de UNICEF y PNUD, además de estudiantes, investigadores y profesionales de ONGs y de organizaciones internacionales.

Las evidencias del estudio revelan que a pesar del crecimiento económico de los países participantes del estudio en el principio del siglo XXI, las inequidades generalizadas siguen afectando a los niños más pobres.

Algunos de los hallazgos del estudio apuntan hacia la necesidad de fortalecer las políticas educativas, a saber:
-Aunque un enfoque de las políticas públicas en la mejora del acceso y calidad de la educación implica mayores probabilidades de movilidad social y mejoras en la calidad de vida, las inequidades en la educación persisten entre los niños más pobres, que con frecuencia también sufren de desnutrición, generando retraso en el crecimiento y disminución de su capacidad de aprendizaje
– Si bien la mejora en las tasas de inscripción es un gran éxito no siempre se traduce en un mayor aprendizaje
-Las mujeres adolescentes más pobres y las que viven en las zonas rurales siguen teniendo menos oportunidad de acceder y culminar su educación, debido a que son más propensas a casarse y quedar embarazadas.
Las preguntas clave planteadas a la política pública incluyen la necesidad de examinar por qué existen tan grandes inequidades y qué enfoques podrían mejorar las oportunidades de los niños para salir de la pobreza.

– Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) deben tener un foco especial en el mapeo de vulnerabilidades, a partir de datos que reflejen la complejidad de las necesidades de la infancia.
– Es fundamental el desarrollo de políticas de compensación e intervenciones de acción afirmativa dirigidas a los más pobres y más desfavorecidos, en vez de esperar un efecto de goteo.
– Es fundamental tener en cuenta que el desarrollo de la primera infancia comienza con la madre, antes de que nazca el niño.
– Las estrategias de empoderamiento deben dejar de mirar a las mujeres y los hogares pobres como víctimas indefensas y, en su lugar, posicionar la autonomía de estos actores.
-Es necesaria mayor coordinación intersectorial, para lograr políticas integrales. Para evitar situaciones como, por ejemplo, que en algunos países en desarrollo los niños reciban dosis repetidas de vacunación, o que por la falta de acceso al agua potable una joven deba dejar de ir a la escuela por tener buscar agua en una fuente natural.
-La forma en que el estudio Niños del Milenio demuestra la complejidad de la causalidad acumulativa: es muy difícil decir qué intervención es más eficaz cuando las causas de la pobreza, la desigualdad y la vulneración de derechos son múltiples. Las evaluaciones a largo plazo son muy necesarias para medir el impacto y resultados de las políticas, pero estas raras veces se llevan a cabo.

Estos resultados importantes y otros revelados por este estudio longitudinal de amplia dimensión y complejidad sobre pobreza y desarrollo infantil, ofrecen valiosas contribuciones a los estudiantes, investigadores y responsables en sus tareas de profundizar el debate, fortalecer y mejorar sus acciones en pos de los niños.

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