Por una agenda urbana que incluya a la infancia desde los primeros años

Apuntes de debate, Nuestras publicaciones, Primera Infancia, Políticas públicas y presupuesto

Investigadores de alto nivel, representantes de gobiernos locales, directores de organismos multilaterales y representantes de fundaciones provenientes de más de 10 países reflexionan sobre cómo mejorar las políticas públicas locales y el diseño urbano para garantizar el bienestar y desarrollo integral de la infancia que vive en ciudades. En este reporte presentamos algunos aspectos relevantes de la discusión.

Aunque el 70% del PIB mundial se genera en las ciudades, la pobreza infantil y la desigualdad siguen siendo de las principales características de los entornos urbanos. En las ciudades de América Latina, uno de cada tres niños crece en hogares precarios, pero también en una gran metrópolis como Nueva York, el 30% de los niños viven en la pobreza.

Más de la mitad de la población mundial – incluyendo más de mil millones de niños – viven en ciudades, pero muchos de ellos no pueden disfrutar de las “ventajas urbanas”, ya que algunos incluso se encuentran sin acceso a servicios básicos.

En las ciudades todo está disponible, pero no para todos/as.

Si cada vez más niños viven en las ciudades y durante los primeros años de vida se desarrolla la mayor capacidad cerebral, emocional, física y psicológica de las personas: para garantizar sociedades más justas y pacíficas, debemos impulsar mejores acciones para la infancia urbana.

En el marco del nuevo acuerdo global, en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre vivienda y desarrollo urbano sostenible, Hábitat III, cuyo objetivo es establecer una agenda urbana más incluyente y sostenible para las ciudades de todo el mundo, resulta inminente pensar cómo las ciudades afectan el desarrollo de la infancia y cómo estas pueden contribuir a mejorar su bienestar desde los primeros años.

 

La infancia y las desigualdades Urbanas

Representantes de alto nivel, entre los cuales se destacan investigadores internacionales, funcionarios públicos, directores de organismos multilaterales y fundaciones internacionales, fueron convocados por Equidad para la Infancia, para articular propuestas dirigidas a mejorar las políticas públicas locales y el diseño urbano con el fin de garantizar el bienestar y el desarrollo integral de la infancia que vive en ciudades.[1]

En este marco, Alberto Minujin, director ejecutivo de Equidad para la Infancia, destaca la importancia de analizar las ciudades a la luz de las desigualdades que se generan en su interior, y la necesidad de incluir la mirada de niños y niñas en los procesos de planificación y desarrollo urbano: “La infancia puede ser la piedra angular del cambio social, la inclusión y el desarrollo sostenible; solo si garantizamos su bienestar es posible romper el círculo de reproducción de la pobreza y la inequidad, sin embargo, el problema es que con frecuencia (niños y niñas) están ausentes en la agenda urbana”.

David Anthony, Jefe de la Unidad de Sostenibilidad y Acción Política de UNICEF, advierte que “En algunas ciudades los niños de los barrios más pobres tienen entre cuatro y cinco veces menos probabilidades de tener acceso al agua y el saneamiento. Siempre son los niños más pobres quienes tienen menos posibilidades de resistir una crisis… si se trata de una sequía, una inundación o un huracán, o un shock económico, los niños más ricos tienen mecanismos de supervivencia … ”

Las desigualdades se producen desde los primeros años de vida y tienen su origen en situaciones que no dependen de los propios niños y niñas. Florencia López Boo, Economista Senior en Protección Social del Banco Interamericano de Desarrollo, da cuenta de esto a partir de datos de América Latina que indican que las madres con un nivel de educación superior acuden mucho más a centros de cuidado infantil, y prefieren llevar a sus hijos/as en primera infancia a establecimientos privados. En ese sentido, destaca que cuando los/as demás niños y niñas no tienen acceso a educación inicial de calidad, presentan un profundo retraso cognitivo y del lenguaje al momento de ingresar a la escuela.

Alberto Cimadamore, Director Científico del Programa de Investigación Comparada sobre Pobreza (CROP), de la Universidad de Bergen en Noruega, argumenta que, para superar las desigualdades, es necesario tener en cuenta las causas que producen la pobreza infantil: “Tenemos que centrarnos en la producción de la pobreza tanto como en la reducción de la pobreza con el fin de tener una visión sistémica. La noción de desarrollo necesita ser repensada… de lo contrario no seremos capaces de hacer frente a la equidad y la erradicación de la pobreza en el siglo 21 “.

 

Desafíos de la política urbana para la primera infancia

Uno de los principales desafíos de la política pública de la primera infancia es la identificación y el seguimiento de información sobre los problemas que les afectan y sus dimensiones. Si bien existe información básica sobre la situación de la primera infancia, por ejemplo, en términos de salud y el acceso a los centros de educación inicial, esta información rara vez se presenta contextualizada geográficamente o desagregada por grupos de población. Esto hace que sea más difícil el desarrollo de intervenciones centradas en los sectores y poblaciones más vulnerables.

Como señala Alberto Minujin, “se necesita más y mejor información en áreas clave de la política social para garantizar el bienestar y el desarrollo integral de la primera infancia.” Por ejemplo, se requieren más evidencia sobre espacios y tiempos de juego disponibles para niños/as pequeños/as y sus familias; sobre las condiciones y la calidad del hábitat donde crecen; sobre la seguridad y la accesibilidad de los caminos utilizados para sus recorridos diarios.

Este tipo de datos podrían arrojar luces sobre una serie de áreas de la política local que por lo general no toman en cuenta la primera infancia. Estas áreas incluyen, pero no se limitan, a la infraestructura y el diseño urbano, servicios de saneamiento, alumbrado público, caminos rutas peatonales, transporte público y vivienda. Estos sectores son determinantes para asegurar que los/as niños/as crezcan en un ambiente seguro y apropiado.

Además, dado que en los primeros años de vida los/as niños/as dependen de sus cuidadores, el bienestar de toda la familia debe ser incluido dentro de las políticas y acciones dirigidas a la infancia. Esto requiere un replanteo de la forma en que se entienden los contextos locales donde viven los niños. Como argumenta David Anthony, “Tenemos que empezar a pensar en el/la niño/a dentro de la familia y no separado/a de la familia.”

De acuerdo con la mayoría de los/as expertos/as, todavía hay un largo camino por recorrer para garantizar la participación de los niños. “Tenemos que encontrar formas de medir lo que los niños quieren y necesitan, y para incorporar esto en el diseño urbano”, afirma Mariana Alegre, Directora del Programa Lima Cómo Vamos.

Meg Gardinier, secretaria general de ChildFund Alliance, recomienda implementar esfuerzos para incluir la opinión de niños y niñas en procesos de rendición de cuentas, sobre todo en el marco de los objetivos de desarrollo sostenible para 2030, con el fin de que se les permita expresar sus necesidades, y participen en la identificación de los problemas que les afectan, así como en sus posibles soluciones. En este sentido, David Anthony afirma que “para encontrar soluciones que realmente funcionen para aliviar la pobreza, tenemos que incluir a los/as niños/as pobres”.

Benita Miller, Directora Ejecutiva del Consejo de Infancia de Nueva York (New York City Children’s Cabinet), destacó que para lograr políticas integrales se requiere una mejor coordinación de las agencias gubernamentales locales: “Uno de nuestros mayores retos es tratar de desarrollar un marco de política, una visión unificada entre nuestros distintos organismos: para pensar las inversiones dirigidas a la infancia, la forma en que desarrollamos los programas, la forma en que desarrollamos intervenciones en las distintas agencias que atienden a la infancia”.

Para Michael Cohen, profesor de Relaciones Internacionales en The New School, el quehacer urbano ha estado dominado por los gestores municipales, por los arquitectos a partir del diseño de edificios y por los ingenieros en términos de sistemas de infraestructura. “Las grandes escuelas de arquitectura no ofrecen cursos sobre medio ambiente, economía, política social, y, definitivamente, no tienen en cuenta la visión de niños niñas en los procesos de planificación”. Cohen, co-director del proyecto Global Urban Futures, que trabaja en los procesos de Hábitat III, afirma que “esta discusión es increíblemente oportuna porque [el discurso] sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible está en un momento en que ha habido un amplio debate sobre el ‘qué’ y no sobre el ‘cómo’ (alcanzarlos).”

 

Cómo superar las desigualdades urbanas

Desde distintos ámbitos se desarrollan propuestas para hacer de las ciudades mejores lugares para habitar durante la infancia, una de estas es el proyecto Urban95 de Fundación Bernard van Leer. Según Michael Feigelson director ejecutivo de la Fundación, la premisa de esta iniciativa es incluir la perspectiva de la primera infancia en la planificación del diseño urbano, con el fin de hacer las ciudades más inclusivas y habitables para todos/as.

Esta Fundación apoya e implementa diversos proyectos en la región, entre los que destacan uno en la ciudad de Sao Paulo para la recuperación del espacio público, como herramienta de disuasión del delito. Con este proyecto “, suceden dos cosas a la vez, los niños y las familias obtienen cada vez más espacios para jugar mucho más cerca de casa, pero además ha sido interesante ver cómo esto ha sido una vía para reducir las diferentes formas de la delincuencia y la violencia” comentó Feigelson.

Por otro lado, se destacan iniciativas basadas en el monitoreo de evidencia estadística para la contraloría social, como las que desarrollan el Comité de Ciudadanos para los Niños de Nueva York (CCC-NY), y los proyectos de Bogotá Cómo Vamos y Lima Cómo Vamos (estos dos últimos son parte de las más de 70 iniciativas que conforman la Red Latinoamericana por Ciudades y Territorios Justos, Democráticos y Sustentables). Estos programas plantean el uso de la información pública para identificar y analizar las necesidades y oportunidades que se presentan en los distintos sectores y localidades de las ciudades en las que trabajan; con el fin de incidir en la mejora de las políticas locales, a través de sus presupuestos, legislación y el desarrollo de programas de intervención directa.

Bogotá Cómo Vamos, junto con Equidad para la Infancia, comenzó a estudiar el bienestar de la niñez y la desigualdad urbana en el marco de un proyecto, apoyado por Fundación Corona, que se ha replicado en siete ciudades dentro de la Red Latinoamericana de Ciudades y que actualmente está en proceso de ser ampliado a otras ciudades de la región. Por su parte, el CCC-NY maneja una base de datos de 400 indicadores de bienestar infantil, y realiza un seguimiento constante de las condiciones de vida de los/as niños/as de la Ciudad de Nueva York.

Finalmente, en materia de participación infantil, Roger Hart, Director del Children’s Environments and Research Group (CERG) de la Universidad de la Ciudad de Nueva York (CUNY), y Bijan Kimiagar, Director del Proyecto e Investigador Asociado del CERG, desarrollan una experiencia para incorporar las voces de los/as niños/as en la gestión de la ciudad a través del uso de tarjetas de puntuación ciudadana. Estas tarjetas se distribuyen a los/as niños/as para que ellos/as evalúen las condiciones en las que se encuentran sus comunidades, sobre todo en materia de servicios públicos e instancias de atención a la infancia. La metodología planteada permite que los cuidadores puedan dar cuenta de las necesidades de los/as niños/as más pequeños/as.

 

Incluyendo a niños y niñas en la Agenda urbana

La reflexión propuesta por Equidad para la Infancia propone examinar no sólo las consecuencias de las desigualdades urbanas en la infancia, sino también la forma de superarlas, para esto es necesario:

  • Reformular la forma de ver a niños y niñas dentro de la ciudad, “No queremos crear un programa para los niños, queremos poner a los niños en la agenda… que no es lo mismo.” A. Minujin.
  • Generar evidencia confiable y comprensible. El trabajo de Cómo Vamos, CERG, CCC-NY son grandes ejemplos de formas de combinar datos cuantitativos y cualitativos para hacer uso de la evidencia para velar por la garantía de los derechos de la infancia.
  • Encontrar formas efectivas para incluir en la agenda urbana las voces de los/as niños/as, sus cuidadores/as, familias y comunidades.
  • Impulsar procesos de contraloría social en el marco de los nuevos Objetivos de Desarrollo Sustentable y de la nueva agenda urbana.

 


Equidad para la Infancia, Mayo 2016. Texto elaborado por Beatrice Mauger y Verónica Bagnoli

[1] El 28 y 29 de abril de 2016, Equidad para la Infancia junto al Center for New York City Affairs organizaron una conferencia sobre infancia y desigualdades urbanas, en la The New School. El evento de dos días incluyó ponentes de más de 10 países, entre los que se encontraban representantes de UNICEF; del New York City Children’s Cabinet del gobierno local de Nueva York, el Children’s Environments Research Group de la Universidad de la Ciudad de Nueva York, de la Fundación Bernard van Leer; del Comparative Research Programme on Poverty (CROP) de la Universidad de Bergen en Noruega; de la Red Latinoamericana por Ciudades y Territorios Justos, Democráticos y Sustentables; entre otros. Los/as participantes presentaron acciones clave para identificar y superar la pobreza y las desigualdades que afectan a la infancia urbana.
Vea más información en: http://www.equityforchildren.org/urban-inequities-and-children-conference-on-april-28-29-2016-at-the-new-school/

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