Construir una plaza no alcanza. Para que un espacio público cobre vida tiene que ser seguro, accesible, atractivo y, sobre todo, tener sentido para quienes lo usan. Eso incluye escuchar a niñas y niños, no solo imaginar desde el mundo adulto lo que supuestamente necesitan.
Esta idea atravesó el conversatorio sobre espacios públicos e infancias, realizado el 7 de septiembre por Equidad para la Infancia. El encuentro reunió perspectivas de la educación, el urbanismo, la investigación, el diseño y la cooperación social alrededor de una pregunta clave:
¿Cómo podemos crear ciudades en las que la infancia tenga voz y pueda jugar, encontrarse y participar?
Un camino que lleva más de cinco años
Este encuentro forma parte de un programa más amplio en el que Equidad para la Infancia viene trabajando desde hace más de cinco años, generando espacios de intercambio, investigación y aprendizaje sobre el derecho de niñas y niños a la ciudad.
Entre las actividades y contenidos desarrollados anteriormente por la red se encuentran:
- Infancia, derecho a la ciudad y espacios públicos con Leandra Bonofiglio
- Diseño de espacios públicos más inclusivos en Lima y Rosario
- Espacios públicos e infancia en América Latina: donde juegan los niños, respira la ciudad
- Espacios públicos e infancias: experiencias para potenciar la participación
Mirar la ciudad desde la experiencia de niñas y niños
La invitada principal fue Tuline Maïa Gülgönen, investigadora independiente y educadora popular especializada en la relación entre infancia y ciudad. Su trabajo combina estudios urbanos, cartografía crítica, cine y otras herramientas audiovisuales para conocer cómo niñas, niños y jóvenes perciben los lugares que habitan.
En vez de preguntar solamente dónde juegan, Tuline propone observar cómo se sienten al recorrer su barrio, qué espacios evitan, dónde se encuentran con otras personas y qué cambiarían de su entorno.
Su presentación dejó una idea central: el juego no es un lujo ni una actividad secundaria. Es una forma de explorar el mundo, crear vínculos, expresar emociones y ejercer el derecho a la ciudad. Sin embargo, factores como la gentrificación, ciertas políticas educativas, el predominio de las pantallas y la falta de autonomía dificultan cada vez más esa experiencia.
De América Latina a Nueva York
La conversación también viajó a Nueva York. Atharva Sonawane y Kshitij Palresha compartieron aprendizajes de su trabajo con niñas y niños en Prospect Park y en complejos de vivienda pública.
Mediante el juego, el arte y la creación de personajes, sus proyectos generan entornos seguros para expresar emociones difíciles. Una de las conclusiones compartidas durante el encuentro fue clara: no basta con trabajar con cada niño de manera aislada; también es necesario involucrar a las familias, las instituciones y los sistemas que lo rodean.
De las experiencias a las políticas públicas
Participaron además Leandra Bonofiglio, coordinadora del proyecto Espacios Públicos e Infancias; Mariana Alegre y Flavia Muro, de Sistema Urbano; Patricia Torres, educadora e investigadora; Paola Fridman, Coordinadora Regional de Programas de Fundación Arcor; y Alberto Minujin, fundador de Equidad para la Infancia.
Alberto ayudó a conectar las distintas experiencias con un desafío mayor: llevar estos aprendizajes al ámbito local y convertirlos en políticas públicas concretas.
El conversatorio representa un paso más en la construcción de una comunidad de aprendizaje que busca compartir conocimientos, poner a prueba metodologías y fortalecer el derecho de la infancia a disfrutar, participar y transformar la ciudad.
Sigamos imaginando ciudades desde la infancia
¿Te interesan los derechos de niñas y niños y el futuro de nuestros espacios públicos?
Súmate a la conversación, comparte experiencias de tu comunidad y ayúdanos a imaginar ciudades donde jugar, participar y encontrarse sea un derecho para todas las infancias.